Detrás de cada gran obra colectiva hay historias individuales que merecen ser escuchadas. Hoy nos sentamos a charlar con una de las plumas que da vida y alma a Diez senderos, un camino, el nuevo y esperado poemario de la Asociación de Escritores de Fuenlabrada “La Buena Letra”. En esta entrevista, nos adentramos en su universo creativo, descubrimos qué se esconde tras sus versos y cómo es el proceso de compartir un mapa de emociones junto a otros nueve creadores. Pasen, lean y descubran el pulso de la escritura en primera persona.
Pregunta: Diez senderos, un camino es un título muy sugerente. ¿Hacia dónde dirías que se encamina el sendero poético que tú has trazado en este libro?
Respuesta: Atendiendo estrictamente a tu pregunta, diría que es el inicio, que no el origen, de una senda que tiene mucho que ver con la trascendencia. Uno puede escribir poesía para sí mismo, o para que le lean, pero editarla es como esculpir una estela en un camino por el que se transita. No hablo de éxitos, sino de posibilidad; de la posibilidad de ser leído. Sin embargo, la razón del título es bien sencilla: cada uno de los poetas que integran esta obra representa un sendero, una forma de ver la vida interior y exterior que, indefectiblemente, se aboca a un camino, que es la poesía, la cual aglutina y reúne.
P: La asociación La Buena Letra nació en 1997 con el firme deseo de fomentar la creatividad. ¿Qué ha significado para ti, a nivel personal y literario, formar parte de este colectivo para dar a luz esta obra?
R: Yo inicio mi andadura en la asociación en junio de 2025. Soy un recién nacido en su actividad; es, por tanto, un mínimo recorrido. Espero y deseo que tanto mi estancia y paso por la asociación como esta obra lo sean para mí: un espacio de crecimiento, de aprendizaje, de compartir la pasión por la escritura. Esto en cuanto a la cuestión general; sobre lo particular del libro, es un revulsivo, una forma nueva de hacer las cosas, un paso adelante subiendo un escalón. Esto apuntala a la propia asociación, la hace estar, le da sentido a su ser y esto, espero, sea un llamamiento a otros creadores para que se unan.
P: En el índice del poemario vemos una gran variedad temática: desde el amor y la cotidianidad hasta el homenaje a grandes maestros como Machado o Alberti. ¿Cuáles son los grandes temas o las obsesiones que persiguen tus versos?
R: En mi trayectoria, en mi pequeña historia como poeta, no he encontrado aún —no puedo decir lo contrario— un gran tema que domine sobre los demás. Es mi mirada, esa mirada interior y exterior, la forma que se tiene de ver. Así, en los siete poemas que conforman el capítulo que me corresponde, hay poesía que expresa una parte de mi interior, sobre el amor y el deseo sentidos en la lejanía, sobre la memoria democrática y hasta de lo que para mí es la poesía. Es verdad que hay un mensaje sincero y honesto en todas y cada una de ellas; esa, tal vez, sea la única obsesión: la autenticidad buscada exprofeso.
P: La poesía suele considerarse un acto íntimo y solitario, pero este es un proyecto coral. ¿Cómo se gestiona el propio ego y la propia voz cuando se comparte espacio con otros nueve autores?
R: Pues con renuncia a ese ego. Aquí hay diez voces, pero tan solo un idioma en el que estamos de acuerdo: la expresión de lo que eres o deseas decir a través del verso. La diversidad y el colorido que podemos transmitir entre todos es mucho más rico que el que uno solo pueda conseguir. Todo suma. Y, además, el hacer un poemario conjunto no quita que se pueda hacer uno en solitario; es un acicate, lo entiendo así. Y, como ya he expresado antes, para mí es una puerta que se abre. Compartir la habitación no me importa, ha sido un trabajo agradable.
P: Escribir poesía hoy en día, en un mundo tan rápido, tecnológico y lleno de pantallas, es casi un acto de resistencia. ¿Por qué decidiste apostar por el verso y no por la prosa para expresarte en esta ocasión?
R: Bueno, la poesía, el verso, es otro vehículo para transmitir. Tal vez confundimos la prosa como algo más asequible que la poesía, pero no lo es, porque depende del poeta y de cómo se quiera expresar, igual que ocurre con el escritor de prosa. Hay escritores de prosa que, ¡ojo!, hay que ir masticando despacio. Y es verdad que la poesía se concentra en muy poco espacio; cuenta una historia de la misma forma que la puedes contar en una novela. La condensación es monstruosa, pero así la veo yo: me siento un trovador, un contador de historias en verso que hay que leer e interpretar. Y me encanta jugar a este juego con el lector, por eso no desdeño hacer poesía. Además, es más práctico el feedback con los lectores.
P: Si tuvieras que elegir un solo poema tuyo de este libro para leérselo a alguien que no te conoce de nada, ¿cuál sería y qué fibra íntima esperas tocar en ese lector?
R: Mi cómoda. Tal vez con este sea con el que muchas personas se puedan identificar, porque hablo de lo que todos nosotros ocultamos o atesoramos en nuestra vida, en nuestra memoria: lo confesable y lo inconfesable. Me imagino que la gente que lo lea pueda estar pensando, al hacerlo, en aquel secreto que no ha contado a nadie.
P: Fuenlabrada respira en las páginas de esta asociación. ¿De qué manera influye el entorno, tu ciudad o tus raíces locales en tu forma de mirar el mundo y de escribir?
R: Soy un adoptado de los fuenlabreños; vivo a caballo entre Madrid y Fuenlabrada. Esto no es un hándicap para crear poemas, pero aún no me he sentido llamado a escribir sobre el sitio donde mis pies caminan. Es la gente, lo que leo... la inspiración me viene de ellos y de, como digo, mi mirada. Este es el verdadero motor.
P: Dicen que el escritor nunca escribe solo, sino acompañado por sus lecturas. ¿Qué autores o autoras te han acompañado de la mano mientras dabas forma a tus composiciones para este poemario?
R: Vuelvo a repetir que soy un novato, mi ignorancia es mayúscula en este y en muchos otros aspectos; pero es verdad que lo que uno lee termina por salir. Soy más de convergencia; es ahora, con el tiempo, cuando más estoy leyendo a los poetas. También se nota en la madurez de mi poesía. No tengo un autor consagrado que pueda decir que es el que más me ha influido. Son mi compañeros, los de los talleres donde he ido moldeándome, y mi camaradas de asociación. Son las lecturas en alto y la exposición a la crítica donde realmente se encuentra el cemento que consolida la poesía, la pule y le da forma.
P: ¿Qué ha sido lo más difícil y lo más gratificante de ver tus poemas impresos y editados en las páginas de Diez senderos, un camino?
R: Creo que lo más gratificante está por llegar, cuando todos los autores tengan el libro en la mano bajo un paraguas de sonrisas; de la satisfacción y el orgullo de los otros. Ahí es donde encontraré la gratificación. Lo más difícil han sido las horas dedicadas a la corrección, a la elección de poemas y a otras cuestiones que han tenido que ver con la edición. Han sido muchas horas, mucho cansancio, mucho trabajo; pero eso ya es agua pasada, quedará en nada en poco tiempo.
P: Para terminar: si un lector se encuentra en una librería o en la web con Diez senderos, un camino y está dudando si llevárselo a casa... ¿qué le dirías al oído para convencerlo?
R: Que la poesía no es algo de consumo rápido; es de mesilla de noche, de sillón de sala de estar, de beber a pequeños sorbos y de encontrar e interpretar lo que el autor quiso decir con cada uno de los poemas que integran este poemario. Diez senderos, un camino no es un elemento para enriquecerse, es, simplemente, un vehículo para compartir. Deja que entremos en tu casa, deja que te toquemos el corazón y deja que tu "yo poeta" encuentre su propio sendero.
Escuchar a nuestras autoras y autores es comprender que la poesía no es algo lejano o abstracto, sino un latido constante que busca conectar con el otro. Los versos que se recogen en Diez senderos, un camino son el reflejo de un compromiso inquebrantable con la palabra, la sensibilidad y la cultura compartida. Queremos agradecerle su tiempo y su magia, e invitar a todos los lectores de nuestra web a que no se queden en la superficie: adéntrense en el libro, recorran sus caminos y déjense conmover por el talento que habita en “La Buena Letra”. ¡El viaje literario os espera!

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