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Mostrando las entradas etiquetadas como cuento

Los cuentos del abuelo, Gabriel Rodríguez de la Heras

Los cuentos del abuelo . Gabriel Rodríguez de las Heras Estamos ante los primeros cuentos infantiles del novelista Gabriel R. de las Heras , tras sus tres primeros libros: La miel y la hiel , Peldaños al infierno y El desquite de Crispín Trabuco , publicados por  viveLibro ,  el autor se lanza al difícil arte del cuento infantil, y lo hace con una trilogía de cuentos maravillosa, tres cuentos que nos resucitan la consciencia del pasado.  Los cuentos del abuelo I. Ficha técnica del libro 978-84-16563-14-2  PVP. 12€ Tamaño Páginas Color Interior Encuadernación 150 x 230 mm 92   Color  Rústica con Solapas Adelina, trenzas largas Adelina era una niña con las trenzas bellas y largas. Ella, que era muy bondadosa, se cortó una trenza para ayudar a una bordadora que había agotado su ...

Momentos

MOMENTOS El susurro inocente de tu espiración jadeaba lentamente a intervalos cortos. Una vez concluido el acto. El orgasmo profundo dentro de tu interior, dejaba paso a la recuperación. El equilibro volvía al inicio, la cadencia de tus bocanadas, entraban en el devaneo de la normalidad. El sudor invadía tu frente. Esas pequeñas gotas resbalaban por las sinuosas curvas de tu reino. Tras unos minutos, tu lengua inicia un nuevo combate. Una vez más empieza a reconocer los recovecos de mi silueta. El cabello se eriza, la sangre fluye a cada rincón, Y de nuevo se produce el milagro del levantamiento. La picara y juguetona parte húmeda de tu cuerpo, vuelve a encender las alarmas, sin saber muy bien el motivo. Todo se reinicia, vuelve el deseo, vuelve la excitación. Esa vivaraz muchacha esta poniendo patas arriba el campo de batalla. Mis manos sin hacer caso, empiezan una nueva incursión en territorio enemigo, chocan con esas protuberancias a modo de pechos, que emergen rudas y a...

Cuento. “YO, TAMBIEN QUISE ASESINAR A UN TAXISTA”

“YO, TAMBIEN QUISE ASESINAR A UN TAXISTA” Por fin un estruendo, un fogonazo iluminó el interior del coche. Sus sesos se estamparon en el habitáculo, sus sangre, sus pedazos de cráneo se incrustaron por todas partes. Mi mano con el arma, estaba empapado de. su interior, su masa encefálica tenia un leve olor a moho. Para mi desgracia, el dolor, el odio, no desapareció, la venganza no era la solución a mi problema, solo había empeorado. Ahora era un asesino, y seguía siendo paralítico, ahora había dos vidas destrozadas. Me quede quieto, inmóvil, no podía moverme ¿Qué he hecho?, la venganza no es dulce. Al llegar la autoridad, me detuvieron como autor de un asesinato a sangre fría, era un monstruo. Lo peor fue que cuando me sacaron del vehículo, vi al taxista delante de mi, el mundo se me vino abajo, le mire. Él me miró con rabia y desesperanza. Las dos miradas se entrelazaron, autor y victima. El policía que me detuvo, me informó que había matado a su hermano… ...